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viernes, 1 de abril de 2011

Tus zonas erógenas .

Para poder llegar a un total placer sexual, debes familiarizarte con tu cuerpo y encontrar los puntos clave que te harán encenderte antes y durante la relación sexual.

Para lograr el máximo placer sexual posible, no está mal improvisar con tu pareja, sin embargo si lo animas a que él lleve a la práctica lo que tú ya has descubierto de tu cuerpo, esto los hará disfrutar mucho más del momento.

El peor enemigo del placer es la rutina, por eso debes esforzarte en explorar tu cuerpo sin inhibiciones, para después comunicarle a tu chico cuáles son las partes que piden a gritos ser acariciadas, besadas, mordidas, rasguñadas y estimuladas.

Cada mujer siente diferente y encuentra la excitación en diferentes zonas, pero no hay nada más placentero que explorar cuáles son tus propias sensaciones, la imaginación es el punto erótico más importante.

El cuello. Es sin duda uno de los puntos más erógenos del cuerpo, pero también de las más ignoradas. Con sólo rozar superficialmente el punto entre la parte lateral de tu cuello y detrás de la oreja, pueds ser capaz de provocarte sensaciones inmensamente placenteras, que él aumentará con unos besos suaves y una respiración cada vez más profunda.
Los senos. Son una de las zonas más excitantes de las mujeres, sobre todo si te enfocas en los pezones. Comienza haciendo con las manos unos leves roces circulares a su alrededor, antes de posarlas sobre ellos y sujetarlos suavemente. Después deberás estimular esta parte con tus dedos y a él le pedirás que lo haga con sus labios, dientes y lengua.

La cintura. Es un lugar muy sensible a ser estimulado sensualmente, incluso en la parte más cercana a los senos. Prueba ejerciendo una suave presión sobre tu piel con las yemas de tus dedos, y recórrela de forma ascendente hasta acercarte a tus pechos.

El ombligo. Es una parte de lo más ardiente y erótica y un punto fundamental del recorrido sexual. Acariciarlo plácidamente con tus dedos húmedos te producirá cierto cosquilleo en un principio. Poco a poco ve probando la estimulación con otros elementos erotizantes como una cereza o cualquier fruta.

Los muslos. En plena exploración, no olvides dedicarle su tiempo a esta parte esencial, pues en su interior encontrarás todo un mundo de sensaciones totalmente independientes de la zona genital. Date un muy suave masaje con un poco de aceite o loción aromáticos los estimularás produciéndote una excitación increíble.

Las rodillas. La parte posterior de las rodillas es otra zona secreta de tu cuerpo. Acaríciala suavemente después del recorrido por los muslos y aplícate un poco de perfume para atraer la atención de tu chico e incitarlo a besarla.

Los pies. La muestra más clara de que tu cuerpo es toda una zona erógena en su conjunto, es la punta de los pies. Un buen masaje con aceites esenciales es fundamental para terminar de relajarte y predisponerte a la plenitud sexual. A él le pedirás que muerda la punta de tus dedos con suavidad y te volverá loca.

1 comentario:

dale calor dijo...

siempre hay que buscar y experimentar, habra errores y aciertos, asiq ue aprendiendo de los aciertos seguro que cualquiera acaba de descubrir lo que quiere su amante...y sino que lo pida jejeje

http://dalecalor.blogspot.com